sábado, 16 de mayo de 2015

Acerca del génesis de este blog

Acerca de la creación del blog


No es novedad argumentar que las personas que tienen cierto conocimiento o inquietud por algún o algunos temas, tengan, a su vez, el interés por dejarlo plasmado en un papel o —en los tiempos que corren— en el disco duro de un computador; y tampoco es novedad decir que ese aspecto va ligado, casi siempre, con el deseo de comunicar algo, bueno o malo, con calidad o sin esta, fome o entretenido. El asunto es que para eso se crearon los blogs; y yo, hasta ahora, no me había entusiasmado con la idea de hacer uno para darle espacio públicamente a esa habilidad o manía de expresar por escrito mis ideas; lo había hecho solamente para mí mismo y luego —a lo más— compartirlas con una cantidad acotada de personas, fundamentalmente a través del correo electrónico o del facebook, pero de ahí a publicar en un blog, había algunos pasos más.

Algunas de las razones de mi poco entusiasmo para tal efecto es el pensar que en las llamadas 'redes sociales' se cae en la sobre exposición, o dicho desde la postmodernidad, en el culto al ego, en la obscenidad del exhibicionismo; sin embargo, todos los que nos hemos sumado al facebook y/o al twitter tenemos algo de eso; o mucho de eso, como es el caso de algunos 'amigos' a los cuales di de baja en una de estas redes, por estimar —juicio personal, parcial y subjetivo— que eran monotemáticos, obsesivos o fantoches con algún aspecto de sus vidas.

A mí me faltaba el blog. Pero antes de eso aclaro, o comento, que desde siempre me atrajo la idea de escribir sobre algún o algunos temas, entre ellos la música popular en general, o el rock, el folklore, el jazz (o cualquier otra variante o estilo) en particular. Hasta que hace un par de años recibí la invitación para que colaborara con el sitio web del Movimiento Generación '80 (G80) escribiendo algunos textos o columnas relativos a música popular en Chile y Latinoamérica, ya que, hasta ese momento, nadie de sus colaboradores lo hacía en esa temática. Yo estuve de acuerdo y me entusiasmé con la idea, también quedó establecido que no habrían lucas de por medio, tal como ocurre en la mayoría o totalidad de estas instancias.

En ese entonces no di con el tono que yo mismo buscaba para ese tipo de textos, y entonces ocurre que, a comienzos de enero de 2014, lamentablemente se nos muere el Payo Grondona y yo le hice un pequeño homenaje en mi facebook; eso lo vio la persona que me invitó a colaborar con la G80, le agradó y me planteó que lo estirara un poco y le agregara algunos datos. Al día siguiente mi texto estaba publicado en la página de este Movimiento y con eso se dio inicio a varias colaboraciones más. Estos textos o columnas fueron escritos durante enero y febrero de 2014; en total fueron cinco, los mismos cinco que dan inicio a este blog, y están aquí, en esencia, tal cual como fueron publicados originalmente en la página web aludida, salvo alguna pequeña rectificación o corrección en la redacción. Las imágenes que los acompañan (obtenidas de algún lugar del cyberespacio) también son las mismas y sólo las rediseñé, adaptándolas al formato del blog.

Luego pasaron varios meses en que no estuve abocado a este quehacer hasta que a fines de octubre escribí un sexto artículo en ese mismo contexto o temática, el de la música popular, y paralelamente fui madurando la idea —o superando el prejuicio— de hacer el blog. En eso estaba, en la soledad de mi habitación y frente a la pantalla del computador, cuando sentí que algo me molestaba en el bolsillo; entonces vi que era mi cédula de identidad y vi también, que hace mucho, mucho rato era mayor de edad y que a esos textos que venía escribiendo desde hace algunos meses, había que darles vuelo propio y autonomía; eso sin desmedro de estar muy agradecido de la G80, de ese puntapié inicial y de que me hayan dado la oportunidad —y haberla aprovechado— de haber escrito sobre algo que me interesa, sobre temas y personas que me apasionan.


Acerca del nombre del blog

El nombre que elegí es una mezcla de dos conceptos o nombres propios que me ligan, a su vez, a dos diferentes etapas de mi vida.

Argo Navis significa la Nave o el Navío de Argos y es el nombre de una antigua constelación del hemisferio sur, de la época de Ptolomeo, y que los astrónomos modernos descartaron porque la subdividieron en tres o cuatro constelaciones más pequeñas; a saber: Carina (la quilla del navío), Puppis (la popa de la nave) y Vela (el velamen del navío); algunos astrónomos también agregan una cuarta constelación más pequeña aún, Pyxis, que significa la brújula de la nave.

Este nombre y concepto siempre me gustaron y creo que lo propuse como nombre del grupo musical que formé junto a dos compañeras y dos compañeros de universidad a comienzo de los '80, pero como el concepto no tenía mucho que ver con música, rápidamente fue descartado. No lo olvidé y años después lo ocupé como nombre de un proyecto laboral dedicado al diseño web, eso fue a fines de los '90 y en los primeros años del nuevo milenio. Ahí sí que tenía que ver por eso de la analogía con la navegación, en este medio de comunicación que explotó en esos años y que es la internet.

El grupo de música que armamos con mis amigas y amigos de la U se llamó Bardo Nevi, y hacía alusión a los trovadores o juglares medievales, es decir la figura del Bardo; y Nevi porque pretendíamos asumir en esta época ese rol de cronistas y músicos con nuestras creaciones y canciones; es decir, nos creímos los Nuevos Bardos o Juglares, a fines del siglo veinte, ¡bien por eso! Se parecen ambos nombres, al menos fonéticamente y, además, por su raíz latina.

Han pasado muuuuchos años y encontrándome en medio de las cavilaciones acerca del blog, to be or not to be, etc., etc., me puse a pensar cómo podría bautizarlo, y entonces ahí me acordé de ambos nombres, así surgió Bardo, pero sin el 'nevi' por razones obvias, ya no pretendo ser nuevo, y Navis; y juntando ambos nombres y conceptos vendría siendo algo así como el navío o la nave del cronista, algo pretencioso, pero ¿por qué no?, entonces me gustó y me decidí por BardoNavis. Como el "dueño" o "piloto" del bote soy yo mismo, entonces mi nueva cuenta de correo, asociada al blog, es "bardonauta@gmail.com".

Tal como dije más arriba, en este nuevo espacio pretendo seguir escribiendo sobre algunos temas relacionados con la música popular, ya que, modestia aparte, algo entiendo, pero lo que sí sé es que me gusta mucho, tanto como una amante rica, a la cual se le dedica tiempo y desvelos. Tal vez pueda darse que en algún momento amplíe el espectro, como también pueda ser una instancia para que otras personas escriban u opinen sobre temas afines o similares, u otros temas; eso está por verse.


Acerca de las visitas o lecturas

En relación a las lecturas o visitas que tenga este blog y sus distintos textos, creo que no utilizaré las herramientas que se proporcionan para estos fines estadísticos, ya que si bien es cierto, en la anterior etapa, la de la G80, tuve bastantes "lecturas", más de las que esperaba, (hasta hace un par de meses unas mil en promedio por columna, poco más de 5.000 en total), creo que no reflejan la realidad, ya que alguien puede acceder a la página y leer sólo el comienzo, o no leer nada, porque no le gustó o porque no era lo que andaba buscando.

Lo que sugiero es que si alguien lee un texto y le gusta, o no le gusta, me haga llegar un comentario al correo que está al final de cada artículo, bajo mi nombre, y así también obtengo retroalimentación para enfilar el timón en futuros escritos.

Complacido de vuestra paciencia no me queda más que seguir escribiendo —o al menos intentarlo— textos entretenidos y con opinión.

El texto que sigue a continuación (arriba), "Añoro mi Winco", es por tanto, en rigor, el primero de esta nueva etapa con BardoNavis.


Agradecimiento

A Carmen, por haberle dado un acertado golpe de timón a mi Navis, para que desde su inicio zarpe vislumbrando mejores horizontes, sin mácula.


Milton Bustos G.
Santiago, febrero de 2015

viernes, 3 de abril de 2015

Los sonidos de los '80 (mi parcial banda sonora)

Un puñado de canciones que, a mi entender, mejor representa la difícil época de la dictadura es el primer álbum del dúo "valdiviano" Schwenke & Nilo, editado en cassette por el sello Alerce en 1983; eso de "valdiviano" es un decir porque, si bien es cierto, ellos se conocen y se proyectan musicalmente desde la hermosa ciudad del sur, ninguno de ellos es oriundo de Valdivia. Nelson Schwenke provenía de Ancud, de la isla grande de Chiloé y Marcelo Nilo es de Santiago, específicamente de la comuna de Cerrillos. Se conocen siendo alumnos de la universidad Austral, el primero de la carrera de antropología y el segundo de pedagogía en educación musical, eso es por ahí por 1978; Nelson ya había compuesto algunas canciones y tímidamente las interpretaba para sus amigos y compañeros, entonces conoce a Marcelo y juntos se potencian dando vida al dúo.


Así nos comienzan a regalar canciones llenas de denuncias y esperanza, que a ellos les trajo persecución e intentos de acallarlos, pero afortunadamente fueron más fuertes que eso. Ejemplo de esto son "El viaje", presentada en el tercer festival de la ACU, en 1979 (Señores demen permiso / pa' decirles que no creo / lo que dicen las noticias / lo que cuentan en los diarios); "Nos fuimos quedando en silencio" (La televisión nos fue diciendo / haga esto, lo otro o aquello / la radio nos fue mintiendo / mientras se escondían muertos / nos fuimos quedando en silencio) y también "Mi canto" ("¿Y en qué quedó la poesía / en que quedó la libertad / en dónde está el aprendizaje / de amar sin esperar?), incluida en su segundo trabajo de 1987, pero que data de fines de los '70. Nelson compuso todas las canciones que interpretaban, aunque algunas sobre textos del poeta valdiviano Clemente Riedemann (que en ese tiempo usaba el seudónimo de Clemens Papa), como por ejemplo "Quieren y puedo" (Quieren hacer de cada cantor / un wurlitzer / quieren hacer de cada canción / una marcha), o "Lluvias del sur" y "Entre el nicho y la cesárea". Marcelo aportó su fuerza interpretativa y colaboró en los arreglos. Al decir del mismo Nelson cuando en sus actuaciones y entre canción y canción, y para animar un poco la cosa, le largaba a su público "nosotros somos los reyes de la canción depresiva"; en esos años material había de sobra.

Siguieron haciendo música por más de treinta años en un medio que les fue hostil muchas veces y sacando discos sin hacerse problema con los nombres de ellos, después del primero homónimo, el segundo fue Schwenke & Nilo Volumen 2, y así, hasta llegar al Volumen 8. La paradoja es que Nelson, después de haberle ganado al cáncer, en junio de 2012 es atropellado en una calle de Santiago y muere a las pocas horas. Marcelo, su compañero de ruta, ha manifestado que seguirá con el proyecto musical, conservando el nombre original de éste, es decir, Schwenke & Nilo.

Un caso digno de análisis sociológico y de los mass-media fue una situación que se produjo en Chile a fines de los años '70 y comienzo de los '80. Dos emblemáticos cantautores cubanos, fundadores del movimiento de la Nueva Trova, dieron origen a un fenómeno que no tenía precedentes y que no se volvió a repetir por estas latitudes sino hasta el advenimientos de las nuevas tecnologías digitales y la irrupción de internet y de las llamadas "redes sociales", cuando cambiaron los paradigmas establecidos en cuanto a comunicación y medios se trate. Silvio Rodríguez y Pablo Milanés se hicieron masivamente populares en nuestro país sin haber vendido ni una sola cassette legal o distribuida por un sello discográfico; ni tampoco haber dado ningún concierto ya que el ingreso de ambos a Chile estaba prohibidísimo (entretanto Marshall McLuhan exhibía una sonrisa de oreja a oreja).

Las combativas y metafóricas canciones de Rodríguez, en principio, y las sólidas y hermosas composiciones de Milanés a continuación, empezaron a sonar en muchos hogares y lugares de Chile, con un cierto saborcillo a lo prohibido (era que no) en plena dictadura militar. Ni la DINACOS ni la CNI pudieron controlar la avasalladora invasión musical cubana; se les pasó, no contaron con la astucia del pirateo casero, ya que esto vino de la mano con el extendido uso de las radiograbadoras (que vinieron a reemplazar a los tocadiscos), considerando que, además, conectando entre sí dos de estos aparatitos se podía hacer una copia de nuestra música favorita; luego vinieron las de doble casetera y con eso el asunto se hizo aún más fácil.

Mi modesta experiencia personal fue que en el '79 un antiguo compañero de colegio me llama y me pregunta si le podía hacer una copia de un cassette que le habían prestado, yo sin siquiera tener una grabadora le dije que sí; a continuación me conseguí con un amigo una radiocasetera y con otro una grabadora un poco más sofisticada, yo sólo puse el cable (que yo mismo preparé) y el saber cómo hacerlo. Luego hice la copia a mi ex-compañero y otra para mí, las canciones eran las correspondientes al primer álbum de Rodríguez, "Al final de este viaje"; poco tiempo después una amiga me presta otro cassette, traído desde Venezuela, el álbum "Días y flores"; repetí la operación descrita anteriormente ocupando el otro lado de la cinta; en resumen, a mi cassette pirateado mis amigos y amigos de mis amigos les sacaron copias y copias de copias. Eso mismo hicieron muchas personas y esto se repitió en todas partes, ya que al año siguiente Silvio sonaba hasta por los altoparlantes de las ferias artesanales.

Así, estos emblemáticos músicos cubanos, que habían estado en Chile antes, en 1972 durante el gobierno de la Unidad Popular, se fueron haciendo cada vez más y más conocidos. Después de aquella primera visita, y debido a su ausencia de los medios de comunicación, fueron quedando en el olvido de los pocos que los oyeron y en el desconocimiento de las nuevas generaciones; pero esta vez, en 1980, ocurrió lo del pirateo y la Nueva Trova prendió como pasto seco y, además, dejó huella influenciando a toda una generación de jóvenes creadores locales; recién después de uno o dos años el sello Alerce comenzó a editar sus trabajos en Chile.

Hay un aspecto que siempre me ha generado contradicción, es lo relacionado con el cantautor Fernando Ubiergo y con el tema de la censura; él, después de haber alcanzado cierto renombre en el medio local ganando la única versión del Festival de la Primavera, en 1977, con "Un café para Platón" y el de Viña del Mar, en 1978, con la canción "El tiempo en las bastillas" (que ahora es usado como tema central de la serie televisiva "Los '80"), incluyó en un nuevo disco dos canciones de Silvio Rodríguez: "Canción del elegido" y "La era está pariendo un corazón"; el pero es que les hizo algunas leves modificaciones a los textos originales, eso generó dos posiciones antagónicas, los que sostuvieron que eso fue una falta de respeto a su autor y al concepto original, y los que afirmaron que fue sólo para que esas grabaciones pudiesen ser difundidas en las radios nacionales, un mal necesario y menor que permitía que aquellas canciones se hicieran conocidas y reinstalaran la presencia del compositor cubano en plena dictadura. Lo mismo vale para lo que ocurrió con la cantante Gloria Simonetti y su versión de "Ojalá"; o por poner otro caso, Óscar Andrade con la canción "Llegó volando" de Patricio Manns, porque eso de alterar levemente los textos fue una práctica recurrente en la época. Sin duda el régimen dictatorial quiso utilizar a Ubiergo y en alguna medida lo logró, él hoy hace sus descargos y en parte tiene razón, pero hay un margen y una controversia no cerrada.

Igual situación también es aplicable a la labor del sello Alerce, encabezado por el conocido hombre de radio y televisión Ricardo García. Este nuevo sello discográfico, creado a pesar del gobierno de facto, se fue haciendo de un catálogo atractivo pero complejo, por los tiempos que corrían; se atrevieron a editar música prácticamente proscrita de antiguos representantes de la Nueva Canción Chilena y también la de nuevos y jóvenes creadores e intérpretes, el incipiente Canto Nuevo, bautizado así por el mismo Ricardo García. Publicaron discos grabados antes del golpe, pero el sello se quiso evitar problemas y se autocensuraba, lo que vendría siendo lo mismo e incluso más brutal que la censura explícita, y así a algunos álbumes les faltaban algunas canciones, como el "Canto para una semilla" de Luis Advis, interpretado por Inti-Illimani e Isabel Parra. Otro caso a señalar fue el que ocurrió pocos años antes, cuando salió a circulación bajo etiqueta Alerce el disco de Víctor Jara con las últimas canciones que alcanzó a componer y grabar ("Manifiesto", "Cuando voy al trabajo" y otras cuatro o cinco más), pero quedaron excluidas otras como "Vientos del pueblo" (De nuevo quieren manchar / mi tierra con sangre obrera / los que hablan de libertad / y tienen las manos negras) y "Aquí me quedo" (Yo no quiero la patria dividida / ni por siete cuchillos desangrada), con textos de Miguel Hernández y Pablo Neruda respectivamente; la disyuntiva es qué hubiese sucedido si en aquel disco hubieran estado todas las canciones, siendo consecuente hasta el final, ¿habría salido a la venta y podido circular? o, por el contrario, haberlo editado recortado y, en alguna medida, asegurar su difusión. La verdad es que, honestamente, nunca he tenido una respuesta clara y categórica para estos asuntos. Más allá de esa disyuntiva y con la visión que otorga el paso el tiempo, valga pues un reconocimiento a Ricardo García, quien fue uno de los impulsores del antiguo Festival de la Canción de Viña del Mar y de los festivales de la Nueva Canción Chilena, también uno de los creadores del programa de televisión Música Libre (icono de los '70) y, posteriormente, fundador del sello Alerce; murió en 1990, en un viaje que hizo a Cuba.


La revista La Bicicleta también contribuyó a la masificación de Silvio Rodríguez, al dedicarle, a comienzo del '81, un número especial sólo con sus canciones y con los acordes correspondientes para guitarrear. Esta publicación, creada al alero de las universidades y con una circulación muy restringida, con este especial le "pegó el palo al gato", ya que el esfuerzo que hicieron sus editores tuvo como resultado la consolidación de la revista a nivel masivo y su publicación duró varios años. Sin embargo no puedo dejar de comentar otra polémica situación relacionada con la revista La Bicicleta; a mediados de la década aludida organizaron un concurso de cuentos y el jurado convocado y los editores de la revista se encontraron con una papa caliente entre sus manos, ya que imagino tiene que haber sido grande la sorpresa cuando al abrir los sobres con las identidades reales de los autores se encuentran con que entre los finalistas había un cuento escrito por Mariana Callejas. Esto suscitó controversia ya que algunos dijeron que no era posible darle tribuna a la "escritora", y otros argumentaron que había que ser pluralistas y tolerantes, no hacer lo mismo que hacía la dictadura, que ella se había ganado legítimamente el derecho y había que darle su espacio. En esto no tengo posiciones ambiguas ni contradicciones vitales, Mariana Callejas fue agente de la Dina y antes estuvo casada con el siniestro y también agente de la Dina Michael Townley, que luego de ser expulsado de la academia de West Point, para "realizarse profesionalmente" vino a prestar sus servicios a la policía secreta de la dictadura. Me he preguntado muchas veces qué hacía Mariana Callejas cuando su marido, junto a sus esbirros y en la casa que compartían, torturaron y dieron muerte al diplomático español Carmelo Soria en 1976; ¿acaso ella mientras eso ocurría se tomaba un tecito en una habitación contigua? No lo sé, pero me angustia y me asquea pensarlo.

Esto de la tolerancia y el pluralismo es un temazo, pero creo que todo tiene sus límites; por ejemplo yo he leído y me han gustado mucho algunas obras del escritor Jorge Edwards, no todas por cierto, creo que tiene oficio, es un muy buen novelista; sin embargo discrepo de su voltereta para hacerse del cargo de embajador en Francia durante el actual gobierno, él ya había estado en esa delegación acompañando a Neruda como agregado cultural cuando éste fue el representante del gobierno de Allende en París. En sus crónicas creo que ha "mostrado la hilacha" de su pertenencia social y de su apellido; tal vez no se ha dado ninguna voltereta y siempre fue así, no obstante respeto su posición, que no comparto, y admiro su pluma, pero lo más relevante es que no imagino que en su casa se haya torturado ni asesinado a nadie.

Mucha música era escuchada en vivo en diversos lugares, las más de las veces vigilada de cuerpo presente por extraños y oscuros personajes. La mayoría de los intérpretes comenzaron sus carreras en las peñas, realizando tocatas en parroquias y sindicatos; otros en facultades universitarias y también en singulares escenarios como el Taller 666 o el Café Ulm (su dueño era un alemán oriundo de esa localidad alemana), ubicado a un costado del antiguo cine Normandie, en la Alameda cerca de plaza Italia. Este café fue el que dio origen al Café del Cerro, justamente en el mismo lugar que antes ocupaba el Taller 666, esto era en el barrio Bellavista, en la calle Ernesto Pinto Lagarrigue.

Otro gran músico que irrumpe en ese contexto y en algunos de esos lugares es Hugo Moraga, que grabó en 1980 su estupendo álbum "Lo primitivo", para el sello SyM de propiedad de la hermanas von Schrebler que conformaban el conocido dúo Sonia y Myriam; ese trabajo, editado originalmente en vinilo y en cassette, y con arreglos del vibrafonista Guillermo Rifo (tanto Moraga como Rifo merecerían un capítulo aparte y por separado) contiene algunas de las mejores canciones de la década ochentera: "Romance en tango" (Una señorita y yo jugamos con el amor / sentados en un sillón que atardecía), "En cualquier momento" y "La vida en ti" (Hay algo de ti que es como la madera / algo como un silencio en esa muralla / que te incluye en todo, visceral compañera / y se incorpora a mi verso como una fruta que estalla); en 1984 el pequeño sello independiente Musicales Zenteno, ubicado en el Persa Lo Ovalle, paradero 18 de la Gran Avenida, edita su tercer o cuarto álbum, sólo como cassette, llamado "Niño de guerra", tanto la canción homónima (Yo te he visto por ahí colgándote de las micros / con tu cajita de calugas trabajas / ya sabes lo que es ganarse la vida / niño de cualquier avenida latinoamericana) como "Yo fui feliz" y "Parábola" (Tal vez yo fuera un Pedro si el gallo me cantara / y el susto manipulara mi voz / cuando el gallo me cante prefiero ser Jesús / que igual se pone la camisa o la cruz) son logradas composiciones que pertenecen a aquel trabajo. Lo modesto de la edición es superado con creces por la calidad de las canciones, de los arreglos y de los músicos que participan. También por aquel entonces registra una primera versión de "Canción en marino", regrabada varios años después simplemente como "Canto marino", que es su hermosa elegía a Valparaíso. El brillante compositor y guitarrista, fuertemente influenciado por el bossa nova y el jazz, sigue vigente hasta ahora.


Evidentemente la banda sonora de los '80 para todos no fue igual, es decir, cada uno tuvimos nuestra propia y parcial banda de sonido de esa época; esto obedece a que, simplemente, mientras los que adherimos a un cierto ideario geochentero y escuchábamos, no sin dificultad, a algunos de los músicos y canciones aquí mencionadas, otro gran sector de shilenas y shilenos todavía seguían moviendo sus presas al ritmo de Tony Manero y Cía. A la gran mayoría la televisión les fue diciendo haga esto, lo otro o aquello, y sólo unos cuántos se rebelaron.

También aparece al comienzo de la década el rock latino, que es específicamente el rock argentino que además marca e influencia a toda una generación de jóvenes músicos locales. La guerra de las Malvinas no sólo dejó consecuencias sociales y de muerte en Argentina, sino que también producto de la prohibición momentánea de la música en inglés en los medios trasandinos, se les comienza a dar cobertura a muchos jóvenes autores e intérpretes, y aquí también llegó el coletazo de eso. En algunas radios se escucharon insistentemente y también éramos visitados por figuras como Charly García, ahora convertido en solista, León Gieco, Juan Carlos Baglietto, GIT (originalmente la banda de apoyo de García), Fito Páez en meteórico ascenso (que en principio acompañaba a Baglietto y luego también a García), los empolizados Soda Stereo, Celeste Carvallo, Virus y unos cuantos más.

Como parte de la influencia anglosajona del ska de The Police, y de sus discípulos del otro lado de los Andes liderados por Gustavo Cerati, el eco que llega en Chile da origen, en 1984, a la explosión de Los Prisioneros y otros grupos que legítimamente con sus propuestas buscaron su espacio, y otros que se quisieron colgar del éxito de los sanmiguelinos; la fuerza de los '80 era arrastrada con decisión mediante la rabia y la irreverencia de Jorge González. La tele entretanto estaba más enfocada hacia los baladistas, entre ellos los complacientes Alberto Plaza, Pablo Herrera y otros.

También continuamos escuchando a una retornada y renovada Mercedes Sosa, a Piero, a Zitarrosa y a un recién descubierto Víctor Heredia. Saltándonos de continente seguimos oyendo y disfrutando, como siempre lo hicimos, a nuestro querido y eterno Joan Manuel Serrat.

Los músicos chilenos que he reseñado son apenas una pequeña muestra entre la gran cantidad de gente que creó, tocó y cantó por ese entonces; por nombrar sólo a algunos más: Congreso, que logró sobrevivir al golpe y en 1975 le pasó un gol a la dictadura con su álbum "Terra Incógnita" y en 1980, con algunos nuevos integrantes (entre otros Joe Vasconcelos reemplazando a Pancho Sazo) publican el álbum "Viaje por la cresta del mundo" que incluía su hit "Hijo del sol luminoso"; Santiago del Nuevo Extremo (tal vez uno de los conjuntos de mayor trascendencia); los grupos Cantierra, Abril, Aquelarre, Ortiga, Antara, los vanguardistas Fulano; los solistas Eduardo Peralta, Eduardo Gatti (ya sin los Blops), Rudy Wiedmayer, Mariela González, Óscar Andrade, los hermanos Pedro y Eduardo Yáñez (que no eran un dúo, el primero fue uno de los fundadores de Inti-Illimani), los hermanos Catalina y Dióscoro Rojas (ahora rey guachaca y que tampoco eran dúo), el dúo (ahora sí) Los Zunchos, compuesto por René Figueroa y Eduardo Sepúlveda (fallecido hace algunos años), el dúo Semilla, Cristina González (ahora Cristina Narea), Isabel Aldunate, el retornado Payo Grondona y tantas y tantos más.

Desde el exilio nos seguían llegando por vías no tradicionales, y a pesar del dictador, las nuevas producciones de Quilapayún, Inti-Illimani, Illapu, Patricio Manns, Isabel Parra y Ángel Parra; también Los Jaivas nos hicieron llegar desde Francia sus "Alturas de Macchu Picchu" y el álbum doble "Obras de Violeta Parra". También y afortunadamente existió el programa "Hecho en Chile", conducido por Sergio "Pirincho" Cárcamo y emitido por la radio Galaxia, dándole cobertura a muchos de los nombrados.

Corroboré algunos datos en el sitio "www.musicapopular.cl".

A modo de contextualizar el momento que se vivía, en que nos estaban imponiendo el neoliberalismo a rajatabla, cito el texto completo de una representativa canción.

LA GENERACIÓN (Los Zunchos, 1980)

Yo soy de esta generación
de la televisión y las computadoras
yo soy de la época actual
el billete pa' mí es lo más esencial

Y el boom de la electrónica me tiene vuelto loco
mirando las vitrinas, pensando, gano poco
pa' comprar tantas cosas que traen del Japón
que no me alcanzaría ni aunque ganara un millón
|: y qué quieren qué le haga, soy de esta generación :|

Yo soy de esta generación
juego a la Polla Gol y tomo Coca-Cola
yo soy de la época actual
y quisiera comprar lo que ofrezca el mercado

Como el guatón Mañungo que vive en una mejora
compró un equipo stereo y radio con grabadora
también se compró a letras un lindo tele a color
con el que se entretiene tomando choca en tarro y sentado en un cajón
|: y qué quieren qué le haga si es de esta generación :|

Yo soy de esta generación
ando siempre saltón y soy re' desconfiado
yo soy de la época actual
y aunque me haga mal ando siempre apurado

Me estoy poniendo cómodo aunque no sea flojo
con tanto adelanto mi mente trabaja poco
uso calculadora cuando sumo dos más dos
y una mujer de goma cuando quiero acostarme pa' hacer lo que usté' pensó
|: es menos complicado y nunca dice que no :|

Yo soy de esta generación
no es que sea jetón, es que yo soy de ahora.

Milton Bustos G.
Santiago, febrero de 2014

lunes, 23 de marzo de 2015

Dos años sin Spinetta

Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro
he de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque sólo quede tiempo en mi lugar
(de "Barro tal vez")

Cuando el miércoles 8 de febrero de 2012 me llama por teléfono mi hija mayor y me informa de la muerte de Luis Alberto Spinetta no dejé de sorprenderme y sentir una gran pena, ahí me cuadró por qué al venir caminando hasta mi casa un rato antes, a través de la ventana de una casa vecina alcanzara a escuchar parte de la canción "Muchacha (ojos de papel)", tal vez su única canción conocida masivamente en nuestro país.

Lo de la sorpresa fue porque a pesar de que él mismo había dado a conocer, a través de un escueto comunicado de prensa en la víspera de la Navidad recién pasada, que se encontraba aquejado de cáncer pulmonar, nunca me imaginé que su fatal desenlace se produciría tan pronto. Lo de la pena simplemente fue porque sentía que se moría un amigo, con el cual nunca en la realidad conversé, sólo lo vi y escuché tocar una vez; esto suena un tanto rebuscado, pero es lo mismo que me pasó cuando unos meses después muere atropellado Nelson Schwenke en una calle de Santiago, o John Lennon hace más de treinta años; la comunicación que se produce a través de conocer —y en estos casos escuchar— la obra de algunas personas es algo potente, es por la admiración que uno va adquiriendo hacia ellos, porque se va sintiendo identificado con lo que nos dicen, cantan o escriben, o simplemente por el goce estético de sus obras.

He comenzado con estas autorreferencias ya que eso explica las motivaciones que uno tiene para escribir y opinar acerca de algo o de alguien; que eso de la tan manoseada objetividad de la que hacen gala los medios de comunicación masivos no existe; que quiénes tanto alardean de ser objetivos en realidad ni siquiera se atreven a humedecer sus asentaderas y se escudan en sus siniestros editores o en la "línea" del medio para el cual trabajan.

Dicho esto me largo con mi apología al Flaco Spinetta.


Luis Alberto nació en Buenos Aires el 23 de enero de 1950 y alrededor de los 17 años, guitarra en mano, y junto a sus amigos de adolescencia Edelmiro Molinari, también en guitarra, Emilio Del Guercio en bajo y Rodolfo García en batería, crean el grupo Almendra, con quiénes se inicia profesionalmente grabando unas pocas canciones, entre las que estaba "Tema de Pototo", escrita por Luis y dedicada a un amigo y que al escucharla Leonardo Favio decide también grabarla con el título de "Para saber cómo es la soledad" (La soledad es un amigo que no está / es su palabra que no ha de llegar igual), sin duda fue un espaldarazo a la incipiente carrera de estos jóvenes rockeros; también por esa época Luis escribió "Muchacha (ojos de papel)" que está incluida en el primer álbum de Almendra de 1969. Ese disco y esta agrupación marcan un hito en la historia de la música popular del país vecino, y que junto a Los Gatos (Litto Nebbia incluido) y al trío blusero Manal (inspirados por Cream) son considerados los padres del rock en Argentina y del rock en español, porque esta expresión musical cantada en el idioma de Cervantes, Parra y Cortázar nació aquí al lado, todo eso al final de los '60; después, a comienzo de los '70, vendrían Moris, Charly García con Sui Generis, León Gieco (en sus inicios el Bob Dylan trasandino), Raúl Porchetto, Gabriela (Parodi), Pappo's Blues y un puñado más.

A continuación, y dentro de propuestas más elaboradas, surgen grupos tales como M.I.A. (Músicos Independientes Asociados) con un precoz Lito Vitale en la batería, Crucis, Bubu y Alas; luego en otra horneada aparecen Juan Carlos Baglietto (que trae de la mano a Fito Páez), Soda Stereo, Los Abuelos de la Nada, Virus y muchísimos más.

Para hacer más comprensible el fenómeno Spinetta voy a hacer lo que muchos han hecho hasta ahora, es decir, esbozar su dilatada carrera musical por etapas; con grupos y como solista, citando sus álbumes y algunas canciones que me parecen relevantes. A esta altura del relato es pertinente comentar que Luis Alberto Spinetta es considerado dentro de los rockeros argentinos como el más influyente entre sus pares, el que más ha inspirado a una enorme cantidad de músicos. Tal vez Charly García sea el más popular y —haciendo un símil con el futbolista Diego Maradona— se le ama o se le odia, sus seguidores lo quieren sin condiciones y le perdonan todo, pero es a Luis al que más se le respeta.

Almendra editó sólo dos álbumes (el segundo doble) en donde se encuentran composiciones de Luis, de Edelmiro y de Emilio; si bien es cierto el primero era el líder, este fue un grupo con una dinámica más colectiva. Aparte de "Muchacha (ojos de papel)" en ese primer álbum están incluidas canciones como "Ana no duerme", "Plegaria para un niño dormido", "Laura va"; también están "Color humano" de Edelmiro y "Que el viento borró tus manos" de Emilio. En el disco doble "Almendra II", de 1970, están, entre otras canciones, "Jingle", "Rutas argentinas", "Parvas" y "Mestizo", esta última escrita por Edelmiro.

Cuando se termina Almendra se produce un extraño paréntesis, antes de hacer un viaje por Brasil, EE.UU. y Europa Luis debe cumplir con un compromiso contractual con su sello grabador y para poder viajar tranquilo, a comienzo de 1971, llama a un grupo de amigos y en 30 horas de grabación registran un álbum experimental que originalmente se llamó "Almendra" y luego fue rebautizado como "Spinettalandia y sus amigos" y con el sub-título de "La búsqueda de la estrella". En palabras del propio Luis "me hincharon tanto con que les debía un disco, que ahí les di un disco rarísimo para que no se lo pudieran vender a nadie...". Participaron, entre otros futuros connotados, Héctor 'Pomo' Lorenzo, Miguel Abuelo y Norberto 'Pappo' Napolitano.

A su regreso Luis se embarca en un proyecto más rockero, con mucho de blues; ahí aparece Pescado Rabioso, que en principio tiene el formato de power-trio y lo conforman, aparte de él en la guitarra, Osvaldo 'Bocón' Frascino en el bajo (que luego es reemplazado por David Lebón) y 'Black' Amaya en batería; finalmente, y antes de terminar de grabar el primer álbum, se suma Carlos Cutaia en los teclados; en ese primer disco ("Desatormentándonos", de 1972) hay canciones como "Blues de Cris" y "Algo flota en la laguna"; la machista "Me gusta ese tajo" aparece en un single al año siguiente. "Como el viento voy a ver" y "Aguas claras de Olimpos" son del álbum doble "Pescado 2" de 1973. Concluye esta etapa su tercer álbum, "Artaud" también de 1973, inspirado por el poeta francés tan admirado por Spinetta, pero que en rigor es un trabajo que realizó con otros músicos, entre ellos con un par de ex-Almendra y con su hermano Gustavo tocando batería. Esto es un poco raro, pero hay que decir que mi admirado Luis tenía su genio, tal vez él mismo lo era, y cuando tuvo algunas divergencias con sus compañeros de banda, graba este disco con otras personas y disuelve el grupo, dejando así en claro que él era quien "la llevaba"; pero Artaud se edita como un álbum más de Pescado Rabioso; aquí aparecen, entre otros temas, "Todas las hojas son del viento" y "Cantata de puentes amarillos".

Luego, en 1974, se viene un interesante período cuando Spinetta funda Invisible, junto a Carlos Alberto 'Machi' Rufino en el bajo y Héctor 'Pomo' Lorenzo en batería, aquí sí de frentón es un power-trio, según muchos lo mejor de su carrera; con esta formación graban una placa homónima que contiene, entre otros temas, "Jugo de lúcuma" y "Azafata del tren fantasma", la edición original en vinilo contenía juntos un long play y un single. Luego Invisible sacó dos singles más; la reedición en CD permitió juntar todo lo anterior en un solo disco. Posteriormente, en 1975, viene "Durazno sangrando", un álbum conceptual con clara influencia jungiana, aquí hubo problemas con la carátula del disco porque a la gente del sello discográfico les pareció que la ilustración semejaba una vagina, pero el Flaco no transó; ahí se destaca la canción del mismo nombre del álbum y, cerrando esta etapa, Invisible graba en 1976 su tercer y último disco "El jardín de los presentes"; sin duda acá Luis está manifestando una madurez compositiva que exhibe en dos potentes canciones, "El anillo del capitán Beto", poesía urbana pura, en que Beto es un astronauta o su alter ego, o simplemente un chofer de bus (Ahí va el capitán Beto por el espacio / la foto de Carlitos sobre el comando / y un banderín de River Plate / y la triste estampita de un santo); y la otra joyita, que dedicó a su primogénito, "Los libros de la buena memoria" (Rojas y verdes, luces del amor / prestidigitan bajo un halo de rouge / que sombra extraña te ocultó de mi guiño / que nunca oíste la hojarasca crepitar), en que hace una amalgama de rock con música porteña, blues y jazz; cierra este trabajo "Las golondrinas de Plaza de Mayo", canción dedicada a las Madres de Plaza de Mayo, esto es a fines del año del golpe militar en Argentina. Para este álbum se había agregado un cuarto integrante a la banda, el joven guitarrista Tommy Gubitsch, que luego se exilia en Francia y es convocado por Piazzolla para su Octeto Electrónico en 1977; también participó en este disco, entre otros invitados, el bandoneonista Rodolfo Mederos.

A esta altura ya queda en evidencia que Spinetta no es un rockero más y su siguiente paso es armar una banda con claras influencias de lo que estaba en boga por ese entonces, el jazz-rock o fusión es la novedad y el músico se rodea de destacados intérpretes para ese efecto; el resultado es la Banda Spinetta y el sólido álbum "A 18 minutos del sol", que es uno de sus primeros trabajos "solista", e incluye temas como el que da título al disco y "Canción para los días de la vida".

Hay aquí un paréntesis producido por la vuelta de Almendra, en que graban "El valle interior", con nuevo material, más un álbum doble en vivo. Lo otro es la grabación en EE.UU. del disco en inglés "Only love can sustain", auspiciado por el tenista Guillermo Vilas, aquí la mayoría de los músicos acompañantes son estadounidenses, más un par de amigos argentinos; este disco fue un intento por entrar al mercado anglo pero que no prosperó (afortunadamente, al igual que Los Jaivas en Londres poco tiempo antes); son los años 1979 y 1980.

Lo que viene a continuación es tal vez una de las mejores épocas de Luis, arma el proyecto Spinetta Jade y paralelamente va grabando algunos álbumes en formato solista. Los trabajos que registra Spinetta Jade son cuatro y los integrantes del grupo van cambiando en los cinco o seis años que duró. La formación inicial estaba compuesta por Luis en la guitarra, Lito Vitale y Juan Del Barrio en teclados (toda una novedad que un grupo de rock o fusión tuviera dos tecladistas en escena), Pedro Aznar en bajo y Héctor 'Pomo' Lorenzo en batería, pero para la grabación de su álbum debut, "Alma de diamante" (1980), Diego Rapoport reemplaza a Vitale y Beto Satragni a Aznar. Es probable que la mención de todos o casi todos los músicos que acompañaron a Luis a través de su carrera sea un tanto desafortunada o latera, tengo conciencia de ello e igual lo he hecho porque así se demuestran dos cosas: una, que se rodeó de los mejores músicos de la escena trasandina y, dos, que esas mismas personas van apareciendo en proyectos de otros importantes músicos, como por ejemplo Charly García, Fito Páez o Lito Vitale, o algunos alzan vuelo propio y se colaboran entre ellos; los ejemplos son muchos, pero al que le interese el tema ya tiene algunos indicios. Hay una anécdota en que Norberto 'Pappo' Napolitano se queja y bromeando increpa a Luis diciéndole que él descubre y pule los músicos, pero después viene Spinetta y se los levanta; Lebón, Machi Rufino y Pomo son ejemplo de ello. Retomando el tema de la formación inicial de Spinetta Jade, se cuenta que al joven Lito Vitale su mamá no lo autorizó para esa aventura con esas personas que ella consideró una mala influencia para su hijo; Esther Soto junto a su marido fueron los mentores y productores de M.I.A. y posteriormente del trío Vitale-Baraj-González y del Lito Vitale Cuarteto. Temas destacados de "Alma de diamante" son su homónimo, "La diosa salvaje" y "Sombras en los álamos".

En 1981 Spinetta Jade graba su segundo trabajo que se llamó "Los niños que escriben en el cielo"; cuenta con la participación de Leo Sujatovich en lugar de Juan Del Barrio y de Frank Ojstersek en reemplazo del uruguayo Satragni; permanecen en la banda Rapoport, Pomo y, por supuesto, Luis. Las canciones "La herida de París", "Sexo" y "Umbral" son parte de este álbum.

El tercer Spinetta Jade, de 1983, es "Bajo Belgrano", en referencia al barrio que vio nacer y crecer al Flaco; César Franov reemplaza a Ojstersek, se aleja Rapoport y así el grupo queda reducido a cuarteto; temas destacados son "Maribel se durmió", también dedicado a las Madres de Plaza de Mayo; "Vida siempre", co-escrito con Leo Sujatovich; y "Resumen porteño".

Todavía queda una cuarta entrega de Spinetta Jade, "Madre en años luz" de 1984; se nota en la banda una evolución hacia algo más tecno, posiblemente composiciones menos complejas en comparación a los discos anteriores. En lugar de dos tecladistas el grupo cuenta con dos guitarristas, el mismo Luis y el músico de origen ranquel (mapuche argentino) Lito Epumer. Se incorpora también, en reemplazo de Sujatovich, el tecladista y arreglador Juan Carlos 'Mono' Fontana, que había sido el baterista de "Los Desconocidos de Siempre", la banda de Nito Mestre; Pedro Aznar les colabora en algunas programaciones como, así también, el uruguayo Osvaldo Fattoruso en la percusión de algunos temas, él había sido miembro de Psiglo, banda pionera del rock en Uruguay. El baterista Pomo tiene una escasa participación en este disco.

El tiempo en que existe Spinetta Jade coincide en parte con la existencia de Seru Giran, el último proyecto grupal de Charly García y seguramente el más sólido y trascendente, incluso sus fans los llegaron a llamar "Los Beatles Argentinos". Una vez más los medios de comunicación masivos quisieron sacar su tajada inventando o distorsionando situaciones, en este caso una supuesta rivalidad entre Spinetta y García; si bien es cierto no andaban siempre juntos, sí fueron amigos y se colaboraron mutuamente, incluso a comienzo de los '80 Spinetta Jade y Seru Giran dieron un recital en el estadio Obras Sanitarias, juntos pero no revueltos; para desconcierto del público y por iniciativa de Charly, el recital abre con Seru Giran tocando un tema de Luis y luego Spinetta Jade interpreta uno de García. Existió también la idea de realizar un álbum en conjunto, pero lamentablemente no se concretó, pero sí quedó una canción escrita por ambos: "Rezo por vos", que aparece en "Privé", álbum solista de Luis grabado en 1986; la versión de Charly García aparece en su disco "Parte de la religión", de 1987. También García, en un concierto dado en Santiago, creo que en el Estadio Chile (ahora Víctor Jara) por ahí por 1984 o 1985, trae como invitado especial a Spinetta.

Entre medio de los discos de Spinetta Jade y como parte de esta prolífica etapa, Luis realiza algunos trabajos en formato solista; "Kamikaze" de 1982 es uno de ellos, hay aquí una estupenda canción que Luis confiesa haberla escrito cuando sólo tenía 15 años, se trata de "Barro tal vez", que también la interpreta en su concierto desenchufado para MTV de 1997; figuran además en este disco "Ella también" y "Quedándote o yéndote", esta última con el elaborado teclado de Rapoport. Otro trabajo solista de ese tiempo es "Mondo di cromo", un disco más rockero realizado en 1983.

La segunda mitad de la década de los '80 y el comienzo de los '90 ven aparecer varios trabajos en solitario de Luis; esto es un decir, ya que él se hace acompañar tanto en el estudio como en sus presentaciones de nuevos y antiguos colaboradores. Los álbumes son "Privé" en 1986, "Tester de violencia" en 1988, "Don Lucero" en 1989, "Exactas" de 1990 es grabado en vivo, "Pelusón of milk" en 1991 y "Fuego gris" en 1993, este último es la banda sonora de una película del mismo nombre, aquí Spinetta interpreta todos los instrumentos. En estos años y en estos discos, y con el advenimiento de las nuevas tecnologías digitales, Luis tiende a trabajar solo, con pocos músicos que lo acompañen en el estudio, llama a sus amigos para algunas cosas puntuales o para las presentaciones en vivo, en algunos casos él toca la mayoría de los instrumentos y también programa secuenciadores y percusiones digitales; "Pelusón of milk" lo grabó prácticamente solo; justamente en 1992 da un concierto en Santiago, en el teatro California de Ñuñoa, y toca varios temas de ese disco y muchos de su ya larga trayectoria; viene acompañado de una sólida banda integrada por algunos de los músicos que nombro un poco más adelante. También en 1989 Spinetta se había presentado en el mítico Café del Cerro y toca varios temas del álbum "Privé", esa vez acompañado sólo de su guitarra; existen registros de ambos eventos y han circulado por la web.

Menciono unas pocas canciones incluidas en estos discos, desde temas muy tecno, pasando por otros con guitarras distorsionadas o muy afiladas, hasta acústicas baladas: "Como un perro", "La pelícana y el androide" (Privé), "Siempre en la pared", "El marcapiel", "Parlante" (Tester de violecia), "Fina ropa blanca", "La melodía es en tu alma", "Es la medianoche" (Don Lucero), "Seguir viviendo sin tu amor", "Ganges", "Jilguero" y "Dime la forma" (Pelusón of milk). Algunos de sus colaboradores de la década 1985-1994 son los tecladistas Mono Fontana y Claudio Cardone, los bajistas Machi Rufino y Javier Malosetti, los guitarristas Lito Epumer y Guillermo Arrom y los bateristas Jota Morelli y Marcelo Novati.

Hay un estupendo álbum doble de 1986 que Spinetta realizó en conjunto con Fito Páez, se trata de "La, la, la" en que cada uno aporta con algunas hermosas canciones, entre ellas "Asilo en tu corazón", "Todos estos años de gente" y "Estoy atiborrado con tu amor" de Luis; y "Dejaste ver tu corazón" y "Parte del aire" de Fito; también hay una versión del conocido tango "Gricel" de Mariano Mores y José Mª Contursi, cantada por el Flaco. Algunos de los músicos que participaron en "La, la, la" fueron Machi Rufino en el bajo, Fabiana Cantilo en algunos coros y Daniel 'Tuerto' Wirzt en batería, que años después trabajaría regularmente con Luis.

Por ahí por 1995, y a instancias de su hijo Dante, Luis retoma el concepto de un rock más puro y duro; para esto convoca al bajista Marcelo Torres —que venía de tocar con Lito Vitale— y al baterista Daniel 'Tuerto' Wirzt —que venía de la vertiente rosarina de Baglietto y Páez— y con ellos da vida a un nuevo power-trio llamado Spinetta y Los Socios del Desierto. El álbum homónimo, que es doble, se graba ese mismo año pero recién, escándalo contractual mediante, sale a circulación en 1997. El tecladista Claudio Cardone participa en algunos temas. De las más de treinta canciones de estos discos destacan "Cheques", "Bosnia", "Cuenta en el sol", "Holanda", "Jardín de gente", "Jazmín" y "El sol y la afeitadora eléctrica".

También por aquella época estuvieron de moda los conciertos desenchufados realizados por MTV, la filial latinoamericana en español, con sede en Miami, invitó a Spinetta para abrir la serie; resultado de esto es el álbum "Estrelicia unplugged" de 1997; básicamente son los Socios del Desierto en formato acústico, más el Mono Fontana en los teclados y colaboraciones puntuales de dos o tres músicos más, pero los temas elegidos abarcan las distintas etapas de la producción de Luis. Se registró además en imágenes que se editaron en formato DVD.

Al parecer Luis no quedó conforme con el resultado un tanto liviano del "Estrelicia unplugged" y al año siguiente se toma una revancha dando tres conciertos en agosto, en Buenos Aires. Como resultado se edita "San Cristóforo", en que Spinetta y Los Socios del Desierto suenan crudos y potentes, con un repertorio que también considera gran parte de la historia de Luis; ejemplo de esto son "Ana no duerme", "Rutas argentinas" y "Me gusta ese tajo"; también están "Bosnia" y el inédito "Viento del lugar".

Spinetta y Los Socios del Desierto se terminan oficialmente con el álbum "Los ojos" de 1999, aparte de los estables Torres y Wirzt colaboran el Mono Fontana y Claudio Cardone en los teclados creando sugerentes atmósferas, que serán la tónica de los últimos trabajos del Flaco, también ya está Grace Cosceri en los coros, Javier Malosetti aporta un solo de guitarra acústica y Didi Gutman los teclados en un tema. Los destacados son "Ven vení", "Donde no se lee", "Perdido en ti" y "Vera", dedicado a su hija menor.

Al comenzar el nuevo milenio Spinetta publica "Silver Sorgo", los músicos que lo acompañan, alternándose en una u otra canción, son: Marcelo Torres (bajo), Daniel Wirzt (batería), Claudio Cardone (teclados y efectos), Javier Malosetti (bajo), Rafael Arcaute (teclados) y Graciela Cosceri (coros); el Mono Fontana (teclados) y Nico Cota (percusión) participan en un solo y diferente tema cada uno. Algunas canciones: "El enemigo", "Adentro tuyo" y "La verdad de la grullas".

"Para los árboles" es el álbum editado en 2003; acompañando a Luis participan Claudio Cardone, Javier Malosetti, Rafael Arcaute, Mono Fontana, Daniel Wirzt, Grace Cosceri, Nico Cota y su hjo Valentino (en un tema). De aquí me gustan "Cisne", "Agua de la miseria", "Dos murciélagos" y "El leguaje del cielo". Quedaron fuera algunos temas y Luis los aprovecha en el EP "Camalotus", que además contiene un DVD con tres video clips. Se destaca la canción "Buenos Aires, alma de piedra".

El siguiente disco se llama simplemente "Pan", fue grabado en 2005 y Luis cuenta con una nueva banda estable de acompañamiento, Claudio Cardone en los teclados, Nerina Nicotra en el bajo y Sergio Verdinelli en la batería; los coros son de Grace Cosceri y Guillermo Vadalá (bajista de Fito Páez) participa en un tema tocando guitarra acústica. "No habrá un destino incierto, "Dale luz al instante" y "La flor de Santo Tomé" son algunas de las canciones del álbum.

"Un mañana" fue el último álbum de estudio realizado por Spinetta, salió en 2008. La banda es la misma del disco anterior más algunos invitados a distancia, ya que los guitarristas Baltazar Comoto, Nicolás Ibarburu y 'Sartén' Asaressi grabaron sus partes estando físicamente en otros lugares y luego se las enviaron a Luis. También participa en teclados, en un tema, su hijo Valentino y el papá de Luis, don Luis Santiago, es el autor de la canción "Hombre de luz". Con respecto a la presentación física del disco, es decir el digipack, Luis quiso volver a romper esquemas, tal como lo hizo con "Artaud", ya que en lugar de ser cuadrado, es un rombo; pequeños gustos o caprichos que se dio el Flaco. Los temas que destacan son "No quiere decir", "Canción de amor para Olga" (las partes instrumentales fueron compuestas por Claudio Cardone), y "Preso ventanilla".


Yo definiría a Luis Alberto Spinetta como un músico que abordó el rock en todas sus variantes, desde el folk hasta el hard, pasando por la fusión y el jazz, acercándose al tecno y al pop, también le introdujo —y en esto fue pionero— elementos del folklore argentino y de la música porteña, es decir, del tango. Su timbre de voz era muy identificable y a veces parecía un lamento. Algunas de sus composiciones son muy simples y otras contienen elaboradas melodías y complejas armonías, todo esto realizado básicamente a partir de su instrumento natural que fue la guitarra, él nunca estudió música, fue autodidacta y muy, muy intuitivo. La lírica de sus canciones alcanzó un alto vuelo poético, tal vez y en parte porque fue un gran lector; le dedicó un disco completo al poeta francés Antonin Artaud, gran parte de los textos del álbum "Durazno sangrando" están influenciados por sus lecturas de Carl Gustav Jung y hay temas del disco "Alma de diamante" inspirados por Carlos Castaneda. En su vida personal tuvo cuatro hijos, el mayor de ellos, Dante, la mitad del dúo rapero (que está de vuelta) Illya Kuryaki & The Valderramas; le siguen Catarina, Valentino y la menor, Vera, que cantó públicamente con su padre en varias ocasiones.

La gran despedida que él mismo intuitivamente se quiso regalar y que le dio a sus seguidores fue el concierto "Spinetta y las Bandas Eternas" en diciembre de 2009, realizado en el estadio de Vélez. Convocó, ensayó y tocó con los integrantes originales de todas las bandas que él formó y en esa oportunidad se presentaron en distintos bloques; Almendra, Pescado Rabioso, Invisible y Los Socios del Desierto (con el bajista Malosetti en la batería, en lugar de Wirzt que murió en 2005); faltaron integrantes de alguna de las formaciones de Spinetta Jade, como los bajistas Beto Satragni (que murió en 2010) y Frank Ojstersek, pero a cambio de eso tocó temas con Diego Rapoport, otros con Juan del Barrio, otros con el Mono Fontana y también otros con Leo Sujatovich. También estuvieron como invitados especiales Charly García (interpretaron juntos "Rezo por vos"), Fito Páez y Gustavo Cerati. El concierto duró alrededor de cinco horas y está editado en un triple DVD; si alguien viaja a Buenos Aires, se lo encargo, o que me lo preste para hacerle una copia (es broma).

Pasó un tiempo y cuando Luis difunde lo de su estado de salud, a fines de diciembre de 2011, Diego Rapoport decide viajar a verlo desde Bariloche, en donde se había radicado hacía algunos años, dedicándose a la docencia (siempre lo hizo) y tocando de vez en cuando. Lo visitó antes del año nuevo y tal vez algo hablaron en secreto, sospecho esto ya que cuando Diego va de regreso con sus amigos hacia Bariloche, se detienen más o menos en la mitad del trayecto a cargar combustible, a comer algo y estirar las piernas; el profesor y sutil tecladista se queda en el auto y cuando sus amigos vuelven para retomar el viaje lo encuentran al parecer dormido, lo tocan pero no responde, está muerto. Me imagino que le habrá dicho a Luis que él partía primero, que lo esperaba en el camino...

Me voy a poner el parche antes de la herida con relación al contenido de esta columna y al medio en el cual se publica, me refiero a esta página web que me brinda este espacio sin censura ni cuestionamientos de ninguna especie. Alguien podrá decir ¿qué hace un texto dedicado a Spinetta en el sitio de la G80? Ya lo dije al comienzo, este músico no es muy conocido en Chile y tampoco masivo, ni aquí ni en Argentina. Si yo o cualquiera hubiese escrito algo similar hace treinta o cuarenta años, la izquierda ortodoxa me habría crucificado, tal como lo hizo con algunos músicos de esa época; si no pregúntenle a alguno de los sobrevivientes originales de Los Jaivas cómo los trató la prensa de aquellos años, o a Eduardo Gatti y Juan Pablo Orrego de los Blops, que cuando estaban grabando su primer disco para la Dicap tuvieron algunos inconvenientes y tuvo que interceder el mismo Víctor Jara para que pudiesen terminar las sesiones de grabación. Comento esto porque aún quedan dinosaurios ideológicos, considero que nuestra sociedad ha sido segregadora en demasía, y esto uno no lo espera, especialmente de sectores que se dicen progresistas, eso atenta contra la libre expresión y desarrollo de cualquier manifestación del arte y la cultura en general.

El personaje aquí retratado fue un artista comprometido, no se requiere ser militante para abrazar causas nobles y humanas, Spinetta sí lo hizo y fue un permanente crítico de los medios de comunicación, de la industria de la música con sus sellos discográficos y de la censura. Para saltarse algunos de estos aspectos, y a punta de mucho trabajo y esfuerzo, fue uno de los primeros rockeros en montar su propio estudio de grabación, lo bautizó como "La diosa salvaje".

Para escribir este texto he consultado para verificar algunos datos el sitio web "www.rock.com.ar", que es una enciclopedia on-line del rock argentino; también un sitio antiguo que realizó un admirador del músico y que, afortunadamente, todavía está accesible: "www.jardindegente.com.ar". Además he consultado la información que se adjunta en la mayoría de las carátulas de sus discos.

Se cumplieron dos años sin Spinetta, no han habido y no habrán nuevos álbumes ni más conciertos, pero Luis dejó harto material, la discografía oficial señala más de 30 álbumes, sin contar los discos en vivo ni los compilados, suficiente como para seguir escuchándolo y no aburrirse, sus melodías —al igual que las de Nelson Schwenke, las de John Lennon y las de unos pocos más— podrán seguir sonando en nuestros equipos, computadores o pendrives, pero fundamentalmente, en nuestros corazones.

P.D.: 'Pototo' apareció a los seis meses, después de un viaje al sur en que no le avisó a nadie; posteriormente estudió odontología y continuó su amistad con Luis.

Milton Bustos G.
Santiago, febrero de 2014